miércoles, 10 de diciembre de 2008

Todas las almas, de una en una


Como aquí las normas las pongo yo, he decidido saltarme hoy la de colocar sólo clásicos para poder comentar la novela Todas las almas (1989) de Javier Marías.
Lejos de pretender exponer un análisis demasiado elaborado de esta novela, pues apenas lo merece, me conformo con darla a conocer y recomendarla como una lectura muy ligera pero muy interesante y llamativa.
El protagonista es el típico personaje posmoderno: un profesor de universidad cínico, desengañado, irónico y displicente, un tanto patético, pero que consigue transmitir cierta ternura. Distingue perfectamente el amor del sexo, mejor dicho, es capaz de separarlos como rasgo de bajeza moral no exento de cierta picardía tristona, de cierta suciedad anímica. Se trata de un ser depresivo que nos manipula fácilmente, haciéndonos sentir con él, en su cercanía, el patetismo de su tragedia cotidiana.
Lo mejor de la obra, sin duda alguna, es el engranaje argumental. Funciona a la perfección porque consigue implicar al lector en el descubrimiento de la construcción de la trama, mediante el recurso del personaje escondido y de la identidad equívoca. Una historia construida aparentemente a partir de pinceladas inconexas que forman un cuadro aproximadamente descriptivo de la vida en Oxford de un profesor visitante, se convierte poco a poco en el marco en que un relato aislado dentro de éste, que constituye una anécdota sobre la pasión por los libros raros del protagonista, cobra sentido gracias a la memoria de uno de los personajes. Descubrir cómo dos personajes similares se unen a través del tiempo gracias a un hecho fortuito, una terrible casualidad de la vida, es el verdadero placer que esconde Todas las almas.
El papel estructural de la memoria, la descripción de la soledad del alma incomprendida, la sensación vertiginosa del paso del tiempo, la atmósfera de irrealidad que proporcionan los equívocos culturales, son los temas por los que merece la pena conocer esta novela, tan ingeniosa, tan pura, tan inteligente.
Y entretenida.

6 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Te devuelvo la visita y me apunto el título. Tal como lo cuentas dan ganas de leerlo.
Un saludo.

Didac Valmon dijo...

Todas las almas debería ser una lectura obligatoria en nuestra carrera viendo hacia donde se dirige la novelistica.
San Javier Marías es de lectura multiorgásmica, desde Todas las almas al último pasando casi por cualquiera...
Creo que tu camino y el mío no se han cruzado porque sí jajajaja-.

AliciA dijo...

Didac, Todas las almas ES una lectura obligatoria en nuestra carrera... Si eliges al profesor adecuado (ya sabes a qué me refiero)

;)

EGO dijo...

Buena pinta. Siempre haces que la tenga...
Por cierto, me gusta tu foto nueva del perfil.
Besukos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Me encanta Javier Marías! Tienes buen gusto jodía!
jajajaja
Saludos!

mertxy dijo...

pues la voy a buscar para leerla...ya te contaré
mil besitos de agua
merchy