miércoles, 17 de diciembre de 2008

En donde reina Amor cuanto ella mira


Hace algunos días he podido constatar con tristeza cuán acartonada está la imagen del (todo epíteto se me queda corto) poeta Francisco Gómez de Quevedo y Villegas (1580-1645). La mayoría de los lectores tiene una percepción insuficiente y estática heredada de la torpe explicación de los manuales de Literatura de la enseñanza básica, según la cual Quevedo es un poeta misántropo y misógino, cojo, semimarginado y malencarado, al que metían en la cárcel con frecuencia por enviar incendiarios anónimos al rey y al Conde de Olivares. De acuerdo, El capitán Alatriste (1996, Arturo Pérez-Reverte) le ha hecho un flaco favor, al dar entidad y difusión a una cadena de disparates fundamentada sólo en la leyenda.
Para quien se anime en alguna ocasión a descubrir al veradadero Quevedo a través de los hechos de su historia, ahí está la biografía Francisco de Quevedo (1998) de Pablo Jauralde Pou. Quien no quiera abrirla (lo cual es bastante comprensible, por otro lado) que por lo menos ojee el libro que traigo hoy: Canta a sola Lisi.
Se trata de un extenso poemario (más que cancionero, pese a su título) amoroso, cuyos versos desgranan lo más original, ingenioso e inteligente de la poesía amorosa del XVII (para mi gusto). No se puede decir que el poeta trabaje temas nuevos, ni metáforas nunca oídas, y sin embargo el lector de estos poemas de alguna manera los siente irreconciliablemente alejados del típico petrarquismo. La belleza de las imágenes de la amada, a veces abarrotada de oropel y lujo, a veces descarnada, desnuda, mostrada sólo en alma, es sorprendentemente moderna. El desgarro amoroso del poeta nos emociona hasta la lágrima, mientras que la ternura de la que en ocasiones hace gala nos brinda un remanso, un contrapunto de tranquilidad. A veces desbocado, a veces melancólico, pero siempre sobrecogedor; resulta grato e interesante descubrir a este Quevedo, pasando, a mayor gloria del poeta, la página donde dice "Poderoso caballero..."

Aquí tenéis la obra, está en Cervantes Virtual.

10 comentarios:

Didac Valmón dijo...

tenemos la maldita manía de ver la literatura con ojos de hoy y, sencillamente, no puede ser...
San Quevedo, como San Góngora y San Lope, eran antisemitas, misóginos, machistas...claro, no te fastidia pero como toda la sociedad en el XVII.
Nuestra cultura esta vetada, cortada y no nos molestamos en abrirla, lástima

Ego... dijo...

Creemos la plataforma "DEFENSORES DE QUEVEDO" jaja! Yo te voto de presi, jeje!
Besos

Didac Valmon dijo...

Te he dejado una cosa en el blog

Javier dijo...

Tienes toda la razón en eso de que Reverte y los libros de literatura han hecho un flaco favor a la persona de Quevedo... admito que yo mismo estaba convencido de que Quevedo era un tipo como el que aparece en el Alatriste de Pérez Reverte.

Pero ¿para qué está LaletraHerida? pues para sacarnos de nuestros errores!!

Muy bien, como siempre, Alicia.

Arc dijo...

Sabes que yo te pregunté:¿Es verdad que Quevedo le dijo a la Reina entre el clavel y la rosa su majestad esCOJA? Tu respuesta fue: es una anécdota apócrifa. Desde entonces comprendí que lo que sabía de Quevedo era nada.

David dijo...

creo no tienes base y fundamento para decir que reverte le hace un flaco favor a quevedo. repasa su biografía. ale...

El Frikilósofo dijo...

Jeje, y qué pasa con aquello del "conceptismo" y "culteranismo"? mmph!

AliciA dijo...

Didac: sabes que estoy totalmente de acuerdo contigo en este punto, agradezco que lo compartas con todos. Efectivamente, lo que hace falta es intentar pensar un poco más allá de lo que tradicionalmente se da por supuesto, cuestionárselo todo.

Ego: muchas gracias ;) Aunque dudo que a Quevedo le gustase semejante organización... Él era así de desconfiado. Un beso!

Javi: es cierto, me alegro haberte destruido un lugar común más, jejeee... De todas maneras, no creo que Reverte quisiera presentar a un Quevedo auténtico, sino tan sólo aprovecharse de la imagen popular de Quevedo para el personaje de la novela. Muchas gracias por tu apreciación de mi post!(y por haber vuelto a la vida bloguera)

Arc: ésos son el tipo de mitos que rodean a tan emblemática figura, aunque no son reales, forman ya parte del anecdotario general.

David: sin duda, eres mi comentarista favorito. Sigue pasándote por aquí, por favor!

Frikilósofo: menudo jardín es ése. Difícil de explicar, aunque, como sabes, ya nadie en el mundo académico emplea esa distinción estilística, que está pasada de moda y que es redundante e inaplicable, como se demostró hace casi 50 años...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Poderoso cabellero es siempre, quien lleva la espada, la pluma y la simberguencería en la mano.
Bonito post.
Un saludo, un beso, y felices fiestas.

David dijo...

A ti, querida, te crecen los enanos alrededor?? Vete al circo, chiqueta... ya sabes que no me llegas ni a la suela del zapato. No lo digo yo... solo debes leer mis textos. Si deseas, si gustas, te doy un cursillo acelerado... "filologa". Ale... no manches más mi espacio con papanatadas.