
Porque quiero empezar el año a lo grande dedico esta primera entrada de 2009 a las Novelas Ejemplares (1613), de un anciano don Miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616), quien, a pesar de su edad, tenía ímpetu y ánimo suficiente para seguir innovando y exigiendo que se le reconociera: "Yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas", nos dice en el prólogo a la obra, refiriéndose a estas novelas a la manera italiana, no al Quijote (1605- 1615), que ni a él ni a nadie se le hubiera ocurrido llamar "novela" por entonces. La novella italiana era un género nuevo procedente de dotar a los cuentos de tipo tradicional de un fondo narrativo más complejo, quitándoles a la vez el marco en que solían insertarse. Hay que decir que las novelas de Cervantes no son ejemplares porque tengan una moraleja, sino porque su autor las consideró dignas de imitarse en el futuro, en la consciencia que tenía de estar trasplantando un género al español, como había hecho el mismísimo Garcilaso.
En definitiva, las Novelas Ejemplares son un conjunto de doce novelas muy cortas, pequeñas obras maestras que nos proporcionan el placer del estilo genial de Cervantes condensado, lleno de gracia, innovación, sorpresa, ironía... Algunas de ellas tienen un profundo estudio psicológico de personajes, otras son muy ligeras, otras desternillantes... Tiene la ventaja de ser independientes, de manera que el lector que se entregue a ellas no tiene que leerlas seguidas, a no ser que quiera hacerse una idea de conjunto, lo que tampoco está de más.
Pasar por alto las Novelas Ejemplares es perderse a Cervantes en una línea expresiva muy purificada, muy valiente, muy novedosa, muy divertida.