
Lejos de intentar siquiera atreverme a entrar en el proceloso mundo de la creación literaria, ya que reconozco mis limitaciones al respecto, admiro a quienes lo intentan con toda su ilusión, por muy mala fortuna que tengan en dicho intento. Yo, que a lo que aspiro realmente es a ser una buena crítica, a estudiar arte y a emocionarme con lo que encuentro y valoro, si alguien me pide mi opinión, la digo. Si la opinión es buena, la digo de todas maneras. Si no, me callo ¿Por qué molestar? ¡Como si fuera yo por ahí perdiendo el tiempo en leer cosas que no me gustan! Por donde no soy bienvenida, no me acerco; ¡otros sitios más adecuados habrá donde gastar mi bilis! Antes llamar a un amigo que predicar en el desierto.
Tal vez sea un error hablar de mí, pero no puedo evitarlo hoy. Al fin y al cabo, es la primera Navidad de La Letraherida. Siempre he acariciado la idea de que quienes leen habitualmente esta página pudieran tener la sensación de que es una persona, con nombre, apellidos e historia, la que escribe, aunque nunca planteé este espacio como de confidencias personales.
Desde luego, mi amor por la Literatura empezó muy pronto, y no es fruto de la casualidad ni el resultado de haber tenido que rellenar un formulario. Siempre (aunque existieran intervalos de duda) tuve claro a lo que me quería dedicar, y lo perseguí desde muy pequeña, hasta hoy. No se puede decir que hubiera mucha gente, salvo mis padres, dispuestos a apoyarme cuando decidí estudiar letras. Siempre fui una buena estudiante, mi carrera no pudo tener mejor inicio que la Matrícula de Honor en Bachillerato, muchos consideraron que matricularme en Filología era un desperdicio de aquélla. Una vez en la Facultad, tuve la oportunidad de aprender de los mejores en cada campo, la ocasión de codearme con los críticos más entregados, con los profesores más reconocidos, y su entrega y ejemplo me llevó, poco a poco, a desear estar algún día en su lugar. Mi empeño va teniendo forma, hace poco me han concedido una beca y seré, a partir del 8 de enero, becaria investigadora de mi universidad. Para muchos significará tal vez muy poco, para otros, nada. Para mí no es sino el principio, si lo sé aprovechar, de algo mayor. Hace falta suerte, y también trabajo.
No quise empezar esta página con el ánimo de imponer mi opinión, ni de hacer de marisabidilla. Sólo pensé que sería interesante acercarse a los clásicos de la mano de alguien que supiera un poquito más de ellos de lo que es corriente. He intentado derribar lugares comunes y enseñar el lado interesante de obras que, a veces, son aburridas de puro obligatorias. He intentado compartir y comprobar que lo que había aprendido tiene un lado práctico para todo el mundo. Y me he divertido con ello.
Detrás de cada uno hay muchos sueños, anhelos, esperanzas. No somos conceptos, ni tampoco sólo el nombre de una página web. Ahora espero ser, para vosotros, un poco menos desconocida.
Feliz Navidad.
El verso del título es de Miguel Hernández, "Elegía a Ramón Sijé"
El autor de la fotografía es Sergio Gallego